Jorge López Gómez, ingeniero Reparables, Minera Centinela.
Iniciativa de Minera Centinela permite que las familias de sus trabajadores y trabajadoras visiten el lugar donde se desempeñan.
Hace unas semanas, el ingeniero del área de Reparables de Minera Centinela, Jorge López, compartió junto a su familia la experiencia de visitar la faena en la que él se desempeña, como parte de un programa de la compañía que permite acercar al círculo familiar a las instalaciones de la minera.
¿Cómo fue la experiencia para su familia, especialmente para sus hijos?
Muy satisfactoria, porque mi hijo menor se vio integrado, sumergido. Es una experiencia muy potente, porque la familia puede empatizar y entender lo que uno ve y hacemos día a día.
¿Cómo empezó la ida a la faena?
El viaje comenzó en la madrugada desde Antofagasta, tal como iniciamos nuestros turnos en bus y muy temprano, en un viaje que tiene una duración de dos horas, por lo tanto, fue como una inmersión. La expectativa que se forman los niños y también mi hija mayor fue de una manera especial.
Este proceso fue planificado con un tiempo adecuado y nos programamos. Y al momento de entrar a faena fuimos recibidos por el gerente que está a cargo de la mina durante el fin de semana.
¿Cómo inició el recorrido y qué pudieron ver?
En la recepción, a cada grupo se les hace una inducción en temas de seguridad y los asociados a los riesgos; también se explica qué es Centinela y qué produce.
Otra cosa importante que se dio, es que como las personas no están familiarizadas con la seguridad, en ese momento de la visita se les abre un mundo. También experimentan momentos que para nosotros son tan cotidianos como entrar al casino donde nos alimentamos.
¿Cuál fue la reacción de sus hijos, le comentaron sus impresiones?
Claro, por supuesto. Les llamó la atención el asunto de la seguridad en el bus, en lo senderos por donde hay que caminar que están debidamente señalizados. Otra cosa que les llamó la atención es el orden, y ya en lo más operativo fue la envergadura de la maquinaria. En el caso de mi hija mayor, que es trabajadora social, ver camiones, plantas, chancadores fue algo espectacular.
¿Esto parece ser una buena iniciativa para motivar a las nuevas generaciones respecto de la minería?
Concuerdo ciento por ciento con la observación. Días después, mi hijo menor me dijo que le gustaría ser ingeniero. “¡Me gustaría estar donde tu trabajas!”. Ver esta magnitud de las cosas lo hizo sensibilizar con los juguetes que él tiene. Me preguntó dónde duermo, dónde está mi oficina. Ahora en casa juega con sus juguetes y replica la mina. Claramente mi hijo es un ejemplo.
También los hace empatizar y ver que uno no trabaja en un lugar eriazo, sino todo lo contario, que hay comunidades, está el casino, gimnasio y espacios de esparcimiento, y en el fondo eso muestra que es un lugar de trabajo civilizado y no un lugar encerrado.
¿Y como padre, qué tal fue la experiencia?
Es una experiencia que recomiendo a cualquier trabajador que pueda realizarla. Se agradece a la empresa que tenga esta iniciativa que permite que la familia entienda y empatice con lo que uno hace en la faena, e incluso incentive a los hijos para que más adelante sigan los pasos de uno. Me sentí muy contento y agradezco lo que hizo la compañía con este programa.







