Mirtha Vásquez Pinilla, supervisora de Campamento, Minera Centinela.
Mirtha representa a esas mujeres de la industria que le torcieron la mano a lo establecido y se ganaron un lugar en un trabajo exigente, que avanza y evoluciona.
Comenzó en 2005 a trabajar en mimería; con una experiencia de 20 años cuenta con una comprobada experiencia. Es ingeniero de ejecución, con un diplomado en ingeniería en alimentos. Actualmente estudia ingeniería civil industrial. En Centinela lleva dos años y medio.
Con dos décadas en minería, ¿cómo fue ese comienzo?
Cuando ingresé, en el año 2005, lo hice en Minera El Indio. Ese fue mi primer trabajo. Entré haciendo la práctica. La verdad es que lo pasé muy mal, porque en ese tiempo recién se estaban incorporando mujeres y profesionales del área de la alimentación, porque se estaba implementando todo lo referente a la calidad. Para eso necesitaban profesionales porque se iba a certificar la empresa.
Los hombres que trabajaban ahí nos trataban muy mal. De hecho, lloraba casi todos los días porque nos decían: ¡Tú, no deberías estar acá, este trabajo es para hombres! ¡Ustedes nos sirven! Éramos varias alumnas. Nos trataban pésimo. Fue muy duro.
¿Siente que se avanzó a partir de esa experiencia?
Hubo una evolución positiva, por ejemplo, hoy existe la Ley Karin. Uno se pone a pensar por todo lo que pasó, y que en aquel entonces no había herramienta legal como para habernos defendido. Hubo que lidiar con muchas cosas, incluso hasta despidos injustificados, por lo mismo, por el famoso acoso que muchas mujeres recibían de su jefatura y que en ese entonces no había ninguna ley que amparara.
¿Todo lo que se consiguió la debe hacer sentir más orgullosa del trabajo?
Sí, magnífica, porque ahora a la mujer se le respeta. Tiene cabida en cargos que son más jerárquicos o ejecutivos. Entonces, te miran de igual a igual. Hoy es normal ver una mujer en minería manejando un camión, o que conduce una pala; supervisoras de campamento como nosotras y gerentas. Eso es positivo totalmente.
¿Cómo ha sentido su crecimiento profesional? Porque no es un trabajo fácil, tiene sus sacrificios desde el punto de vista familiar.
Me siento orgullosísima porque en realidad uno cumple distintos roles, tanto como profesional y como mamá. Se debe tener muchas veces esta doble presencia y enfocarme en el trabajo. La minería es muy disciplinada, por lo tanto, hay que estar alineados.
¿Cómo se afiata un equipo de trabajo como el de ustedes?
Uno tiene que ir a la par con los cambios. De hecho, nuestro equipo es bien diverso y eso es positivo porque el liderazgo hoy está a cargo de mujeres, que en este caso es la superintendenta; la jefa de Alimentación y Hotelería; la jefa de Mantención e Infraestructura, por lo tanto, nuestra jerarquía es femenina, y luego conforman varones y nosotras. Está bien equilibrado, incluso por edades. La combinación que tenemos entre juventud y madurez ha sido muy buena. Contar con un equipo que es diverso en varios aspectos es muy bueno. Muy heterogéneo.
ENCANTAR A LAS NUEVAS GENERACIONES
A propósito de jóvenes, ¿cómo ve el futuro de la minería, y especialmente para los que quieren incorporarse?
Que se atrevan. Lo digo porque sucede que a través de estudios que se han hecho —respecto de que a la generación de hoy les cuesta decidirse por tal o cual trabajo—, priorizan mucho el asunto de la calidad de vida, ante eso uno les habla de la minería, de que se debe dormir afuera del hogar y viajar, e inmediatamente dicen que no, que prefieren trabajos que les den más libertad, incluso sin considerar tanto el dinero. Sin embargo, actualmente la minería tiene muchos beneficios que en la ciudad no están, pero la juventud parece no tomar eso en consideración. Creo que hay que hacer un gran trabajo ahí con ellos. Hay que encantarlos.
A usted la minería le ha dado muchas alegrías.
Claro que sí. El asunto es que las nuevas generaciones no deben verla como un impedimento. Trabajar afuera de sus casas por varios días no lo es. Se puede tener vida familiar y conexión con la naturaleza. Hoy se debe tener un equilibrio en calidad y no cantidad. Necesitamos la fuerza de gente joven y preparada para la minería. Y como dije, se puede equilibrar este trabajo con la vida familiar. Para mí no ha sido un impedimento. Además, está la tecnología y las redes que te permiten tener más cercanía con la familia. Cuando empecé no existían los teléfonos donde uno podía ver a la familia a través de WhatsApp, por lo tanto, hoy no se genera esa desconexión, y están los medios para tener presencialidad casi donde uno esté.
Usted me contó que ha recibido reconocimiento por su trabajo ¿Cómo se da la dinámica en su día a día?
Sí. He recibido tres. Aparte de todas mis tareas que son propias del área de alimentación, también tengo a cargo las visitas, que normalmente son directores o inversionistas. Entonces, tengo ese sello que me permite conseguir que la gente se vaya contenta cuando pasa por acá, agradecida por la atención, porque para nosotros no es una visita más, sino que es una persona.
También ocurre que el cargo que desempeño hace que uno tenga mucho contacto con las personas; además tengo algo en mi forma de ser que es sociable. Me gusta dar soluciones, de hecho, me dicen que soy una asistente social frustrada, porque siempre trato de resolverle a la gente sus problemas. La verdad es que el área de mi trabajo me gusta mucho a pesar de que también recibimos quejas.
A uno debe gustarle mucho un área como la nuestra, porque no es fácil. Todas las áreas de alguna forma tienen sus particularidades, porque uno debe tener esa capacidad de pararse frente a un problema y resolverlo.
¿Son más que supervisoras de Campamento?
Me encanta mi área y mi trabajo. Nosotros como equipo no solo estamos como mediadores para solicitar servicios de alimentación: vemos un millón de cosas que van más allá de solo coordinar lo cotidiano. Además, como equipo debemos cumplir con todas las normativas legales vigentes; tenemos que ser como un supervisor que maneja temas operativos y administrativos, justamente por ser administradores de contrato, por lo tanto, tenemos diversas funciones.
En definitiva, somos un equipo de Servicio a las personas, conformados por profesionales disciplinados en tema de planificación, seguridad, salud ocupacional. Somos mucho más que las funciones que tenemos día a día.







