Salud laboral y alta tecnología: el factor humano sigue siendo clave

Por equipo de redacción Multimedios – GPI.

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La inteligencia artificial, los sensores biométricos y el análisis predictivo están cambiando la forma de prevenir accidentes en la industria minera. Sin embargo, especialistas coinciden en que el verdadero desafío no es tecnológico, sino humano: integrar ciencia, legislación y cultura organizacional para proteger la salud de quienes trabajan en una actividad donde una decisión tomada con fatiga puede marcar la diferencia entre volver a casa o protagonizar una tragedia.

Durante décadas, la seguridad minera se construyó sobre un principio claro: controlar los riesgos visibles. Equipos de protección personal, procedimientos, barreras físicas y protocolos permitieron que la industria redujera sostenidamente su accidentabilidad. Hoy, sin embargo, la conversación se está desplazando hacia un terreno mucho más complejo: identificar aquellos riesgos que no siempre pueden verse, pero que sí pueden medirse.

La fatiga, la somnolencia, el deterioro cognitivo, el estrés y los factores psicosociales están adquiriendo un protagonismo inédito en la gestión preventiva. Paralelamente, el desarrollo de sensores biométricos, dispositivos portátiles, inteligencia artificial y plataformas de análisis predictivo abre la posibilidad de monitorear en tiempo real variables fisiológicas que hasta hace pocos años eran imposibles de observar. La literatura científica demuestra que estas tecnologías ya están siendo incorporadas para detectar fatiga, estrés, alteraciones cardiovasculares y otros factores que influyen directamente en la seguridad y productividad de los trabajadores.

Con ese escenario como telón de fondo, Alert Plus y Lagos Maclean Abogados reunieron en Casa Asturias de la Universidad Mayor a especialistas de distintas disciplinas para debatir los desafíos del Monitoreo Inteligente de la Salud del Trabajador, una conversación donde quedó claro que el futuro de la prevención dependerá tanto de la tecnología como de la capacidad de las organizaciones para utilizarla responsablemente.

Participantes del panel Monitoreo Inteligente de la Salud del Trabajador.

Cuando el riesgo ya no se ve, sino que se mide

Para Kenneth Maclean, socio y miembro del Consejo Directivo de Lagos Maclean Abogados, la discusión exige mirar el problema desde múltiples dimensiones. “Queremos ver aspectos legales, técnicos, de personas, todo lo que involucra la seguridad”, afirmó durante la apertura del encuentro, destacando que la minería chilena posee una ventaja comparativa por la madurez que ha alcanzado su sistema de protección laboral.

Sin embargo, uno de los mensajes más contundentes provino del médico internista Héctor Anabalón, fundador y director médico de Alert Plus, quien llamó a abandonar la idea de que la fatiga equivale simplemente al cansancio: “La fatiga va mucho más allá que la sensación de cansancio; existe un compromiso neurocognitivo”.

El especialista explicó que la disminución de las capacidades cognitivas afecta directamente la percepción del riesgo. De hecho, mientras más fatigada está una persona, menor es su capacidad para reconocer su propio deterioro, fenómeno conocido como “ceguera perceptiva”. Esa condición incrementa la probabilidad de cometer errores operacionales y, además, produce alteraciones del sistema nervioso autónomo que aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

“La fatiga va mucho más allá que la sensación de cansancio; existe un compromiso neurocognitivo”.

Héctor Anabalón, médico internista, fundador y director médico de Alert Plus.

La preocupación no es aislada. La Organización Mundial de la Salud advierte que las largas jornadas, el trabajo por turnos, las elevadas exigencias y otros riesgos psicosociales deterioran la salud mental y favorecen la fatiga, aumentando la posibilidad de errores y afectando la seguridad laboral.

La experiencia práctica la aportó Alizeth Díaz, directora de Salud Ocupacional de Codelco División Radomiro Tomic, quien recordó que la estatal lleva más de diez años monitoreando fatiga y somnolencia: “Los riesgos hoy han mejorado su control a través de las tecnologías. Pero la tecnología es habilitadora, no necesariamente la solución. La gobernanza la tenemos que hacer nosotros, los equipos técnicos”.

A su juicio, el gran desafío consiste en dejar de observar estos fenómenos únicamente desde la accidentabilidad y comenzar a entenderlos como un problema de salud pública, considerando incluso su impacto sobre enfermedades cardiovasculares y la calidad de vida de los trabajadores.

“Los riesgos hoy han mejorado su control a través de las tecnologías. Pero la tecnología es habilitadora, no necesariamente la solución. La gobernanza la tenemos que hacer nosotros, los equipos técnicos”.

Alizeth Díaz, directora de Salud Ocupacional de Codelco División Radomiro Tomic.

Tecnología con propósito: innovación, confianza y derechos

El consenso del encuentro fue que disponer de más datos no garantiza mejores decisiones. Para Silvia Morales, socia de Lagos Maclean Abogados, el desafío no pasa por frenar la innovación, sino por asegurar que su incorporación respete el marco legal y los derechos fundamentales de los trabajadores. A su juicio, el éxito de estas herramientas depende menos del software que de la forma en que las organizaciones las incorporan a sus procesos: “El problema no son los sistemas tecnológicos; el problema son las formas como se implementan”.

La abogada explicó que el uso de herramientas capaces de recopilar información fisiológica exige reglas claras, transparencia, capacitación y respeto por la privacidad, especialmente cuando se procesan datos sensibles. El equilibrio entre seguridad y derechos fundamentales aparece, así, como una condición indispensable para generar confianza.

Desde la psicología organizacional, Víctor Olivares, académico de la Universidad Autónoma de Chile y director del Consejo Nacional de Seguridad, amplió la discusión hacia un plano cultural: “Podemos tener las mejores condiciones tecnológicas, instrumentales y legales; sin embargo, necesariamente tenemos que incorporar variables humanas”.

Para el especialista, la salud mental, el liderazgo, la participación de los trabajadores y la cultura preventiva siguen siendo factores decisivos para explicar por qué continúan ocurriendo accidentes incluso en operaciones altamente automatizadas.

“Podemos tener las mejores condiciones tecnológicas, instrumentales y legales; sin embargo, necesariamente tenemos que incorporar variables humanas”.

Víctor Olivares, académico de la Universidad Autónoma de Chile y director del Consejo Nacional de Seguridad.

Al cerrar la jornada, Juan Ignacio Bravo, gerente comercial LATAM de Alert Plus, resumió el espíritu del encuentro con una reflexión que terminó transformándose en el mensaje transversal del seminario: “No hay que tenerle miedo a la tecnología. La mejor tecnología no es la que más datos entrega, sino la que pone al centro a la persona”.

La minería avanza hacia operaciones cada vez más digitalizadas, donde algoritmos, sensores e inteligencia artificial prometen anticipar riesgos antes de que estos se materialicen. Sin embargo, el debate desarrollado en Casa Asturias dejó una conclusión compartida por todos los expositores: la innovación solo generará verdadero valor cuando sea capaz de proteger la dignidad, la salud y la vida de las personas. Porque, al final, la inteligencia más importante seguirá siendo aquella que permita tomar mejores decisiones antes de que ocurra el accidente.

Participantes del panel Monitoreo Inteligente de la Salud del Trabajador.

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