Diego Miranda, ingeniero senior de Mantenimiento, Minera Centinela.
Diego encabeza la preparación técnica y cultural del área de conminución, un desafío operativo respaldado por una inversión que supera los 4.200 millones de dólares e innovación tecnológica a gran escala.
El profesional es parte del proyecto Nueva Centinela, que se consolida como uno de los desarrollos más trascendentales para la Región de Antofagasta y la industria minera, al considerar una inversión aproximada de más de 4.200 millones de dólares destinada a expandir la capacidad productiva.
Diego Miranda, ingeniero civil mecánico con ocho años de trayectoria en el rubro minero y cuatro meses de gestión en Minera Centinela. En su rol de ingeniero senior de Mantenimiento, Miranda encabeza la estrategia técnica en la fase clave de preparación para la marcha. “Me toca liderar el equipo de planificación de mantenimiento, específicamente del área de conminución, que abarca chancado y molienda. Además, estamos encargados del comisionamiento de la misma con una mirada puesta en lo que se nos viene el próximo año, para que rápidamente podamos tomar las acciones de producción y cumpliendo con todos los estándares de seguridad”, explica.
Miranda añade que la puesta en marcha de una iniciativa de esta magnitud no solo implica un despliegue logístico sin precedentes, “sino también la consolidación de equipos de trabajo capaz de responder a las exigencias operativas” de forma ágil. Para el encargado senior, la formación de este grupo multidisciplinario representa uno de los logros más valiosos de la etapa actual.
El valor del equipo humano y técnico
“Es un hito dentro de mi carrera; significa que estoy haciendo bien las cosas y me veo muy reflejado en todos los colegas que han contratado. Se configuró una mezcla muy buena entre profesionales de alto desempeño, amplia experiencia y juventud. El gran desafío está en la parte cultural y en afiatarnos rápidamente, esa es la clave del éxito para la puesta en marcha”, destaca.
La tecnología de Nueva Centinela
En el aspecto estrictamente técnico, Nueva Centinela marca un hito de innovación al incorporar tecnologías de procesamiento distintas a la forma tradicional de operar en el país. Como ejemplo, Miranda cuenta que el proyecto sustituye los habituales molinos SAG por una planta basada en rodillos de molienda de alta presión (HPGR), solución elegida para responder a la dureza del mineral. “Esta fue una decisión muy audaz y de vanguardia. Si bien la tecnología HPGR está presente en Chile, la diferencia radica en la escala a la que estamos operando. Trabajar con estos equipamientos nos desafía tanto en conocimiento como en una nueva forma de operar, permitiéndonos crecer enormemente como profesionales”, asegura.
Finalmente, consultado por el desafío de pertenecer a esta industria, Diego sostiene que este impulso innovador reafirma el rol preponderante de la minería chilena como un polo de atracción para las futuras generaciones de ingenieros. “Tenemos la fortuna de trabajar en una industria con una cultura de excelencia y proyectos alineados con la vanguardia mundial. Acá no solo traemos lo que se hace afuera, sino que desarrollamos tecnología y procedimientos que van más allá. Encontrar un terreno tan fértil para la innovación no es fácil, pero la minería lo entrega”, concluye.






