Emmanuel Nicolaides, geólogo operacional, Minera Centinela.
El profesional de la geología, Emmanuel Nicolaides se desempeña actualmente como geólogo operacional en Minera Centinela, compañía en la que suma una trayectoria de seis años y medio de constante evolución profesional.
Tras desempeñarse previamente como científico de datos en la misma organización, recientemente dio un giro en su carrera para incorporarse de lleno al trabajo directo en terreno, aplicando herramientas tecnológicas de última generación para perfeccionar las tareas cotidianas.
El profesional pasó desde el GIO de Antofagasta hacia la faena misma. Dice que la experiencia representó una transformación sustancial en su desempeño diario. “Pasé de un área que no era operacional en el GIO de Antofagasta, con un arquetipo mixto 4×3, y si bien trabajaba con operaciones, particularmente con los ingenieros de sala, lo hacía siempre a distancia. Este nuevo rol al que me incorporé en marzo de este año es ciento por ciento operacional en faena en 7×7, y ha sido un cambio muy positivo para mi desarrollo de carrera, en el sentido de vivir la operación día a día; es una experiencia única y me permite aprender mucho en terreno”, destaca.
En lo práctico, la labor del geólogo operacional resulta crítica para mantener los estándares técnicos de la compañía minera. “El cargo se enfoca en el control de leyes, saber qué leyes tenemos en las distintas zonas de los rajos, para poder llevar bien esa tarea y asegurar la calidad de los minerales que van tanto a chancado como a stock”, explica. Emmanuel agrega que, en el fondo, “hay que asegurar que las leyes de distintas calidades de minerales se vayan donde corresponde”.
Este trabajo de corte más fino implica el levantamiento riguroso de información desde el origen de la extracción: “Debemos ser capaces de reconocer los distintos minerales, sus características y sus posibles impactos en planta. Actualmente, en nuestras rutinas, lo que llamamos el mapeo, consiste en identificar cuáles son las litologías y alteraciones de los distintos minerales que salen de los pozos de tronadura, y esa información luego se ingresa al modelo de bloque, que es parte de las características clave para armar los planes diarios, semanales y mensuales”, detalla Nicolaides.
La tecnología de avanzada como aliada clave en terreno
Consultado por el uso de la IA en esta área sensible como la combinación entre la geología tradicional y la analítica avanzada, que ha permitido modernizar tareas recurrentes que antes demandaban un alto consumo de horas hombre, Emmanuel explica que antes de comenzar en su actual cargo, previamente trabajó años como científico de datos en Centinela. Así entonces, “con todo ese conocimiento hemos podido automatizar muchas rutinas tediosas y que nos significaba mucho tiempo, en tanto hoy con el avance tecnológico hemos podido automatizar esas rutinas que permite que nos enfoquemos más en el análisis y en asuntos más operacionales del día a día. Hoy automatizamos toda la reportabilidad”, puntualiza.
Así las cosas, la inclusión de herramientas emergentes sigue abriendo nuevos espacios de desarrollo en el monitoreo de tronaduras y clasificación mineral. “Actualmente, en el área de la geología estamos viendo si incorporamos una metodología que nos permite saber cómo se distribuye el mineral posteriormente de las tronaduras; estos son modelos tridimensionales de los movimientos postronadura”, explica. Y agrega que la herramienta les permite tener un mejor control de dónde se encuentran las distintas calidades de los minerales después de las tronaduras.
“Por otro lado, lo que antes hacíamos visualmente -la identificación del tipo de mineral y sus alteraciones-, hoy se puede hacer con nuevas tecnologías y tener resultados muy rápido”, aclara.
Finalmente, Nicolaides recalca que la IA debe entenderse como un complemento que impulsa la eficiencia operativa y no como una amenaza. A la consulta por la resistencia que genera en algunos sectores de los trabajadores (en la industria en general) la adopción de esta herramienta, el profesional sostiene que lo que él ve es la creación de nuevas herramientas de trabajo. Respecto a la dificultad en la gestión del cambio, “creo que existe una forma clásica de abordar el tema, y es mostrarle al usuario cómo estas herramientas van a facilitarle su trabajo, luego revisar cómo mejoró su desempeño y mostrarle resultados tangibles con el fin de que vea que la herramienta no es una competencia, más bien un apoyo a su trabajo diario”, concluye.






