Imagen: Climática.
El análisis aborda el potencial de esta actividad como nueva provisión de minerales críticos, sus desafíos tecnológicos y ambientales, y el avance regulatorio que impulsa la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA).
Cochilco publica informe sobre la Minería Submarina, destacando que la minería submarina se perfila como una fuente estratégica de minerales críticos a largo plazo, con potencial para desarrollar nuevos proyectos. La entidad subraya que esta actividad adquiere relevancia tanto para los países interesados en su explotación directa como para aquellos con una sólida industria terrestre. En esta línea, su desarrollo depende, en gran medida, de lograr avances tecnológicos que aseguren la viabilidad económica y, sobre todo, protejan la fragilidad del ecosistema marino, en un contexto donde la ISA continúa avanzando en la definición del marco regulatorio para un sector que ya suma 31 contratos de exploración, enfocados mayoritariamente en nódulos polimetálicos.
El estudio señala que, pese al creciente interés internacional impulsado por la demanda de metales esenciales, por ahora, esta actividad se mantiene como una industria en desarrollo, sin efectos inmediatos en el mercado del cobre en un horizonte de 15–20 años. Sin embargo, también recalca que el progreso de este sector podría convertirlo en una nueva fuente de minerales críticos en el largo plazo, con implicancias estratégicas y de mercado. El informe detalla los distintos tipos de depósitos presentes en los fondos oceánicos, la complejidad del proceso regulatorio, marcado por tensiones como la “regla de los dos años” invocada por Nauru, y la necesidad de consensuar mecanismos de resguardo ambiental, pagos de regalías y distribución equitativa de beneficios.
El documento enfatiza que los riesgos ecológicos continúan siendo uno de los principales factores que condicionan su avance, lo que ha motivado a múltiples países, entre ellos Chile, a promover una pausa precautoria. En paralelo, grandes potencias impulsan investigación y desarrollo tecnológico, conscientes del valor geopolítico asociado al suministro de minerales críticos. Así, el estudio concluye que el futuro de esta industria dependerá de su capacidad para equilibrar innovación, costos competitivos, regulaciones claras y medidas efectivas para limitar impactos en el océano profundo, donde se evalúan iniciativas cuyo potencial productivo aún está sujeto a alta incertidumbre regulatoria, ambiental y económica.







