Camila López Campusano, ingeniero de proyectos, Minera Centinela.
Con un liderazgo enfocado en la seguridad y la cercanía, la profesional de Minera Centinela encabeza proyectos de urbanización y cultura que buscan transformar la calidad de vida de los vecinos.
En la Gerencia de Proyectos de Minera Centinela, el trabajo no solo se mide en la cantidad de mineral que se pueda obtener, sino que también en el impacto directo sobre las personas. Eso es lo que experimenta Camila López Campusano, ingeniera constructora que, tras cinco años en la industria y tres en la compañía, hoy lidera desde la Superintendencia Mina Infra una misión clave: la ejecución de los proyectos de pavimentación y el nuevo Centro Cultural en la localidad de Sierra Gorda.
Para López, su labor trasciende lo técnico, ya que también es un nexo fundamental entre la industria y la comunidad. Según explica la profesional, la relevancia de estas obras radica en que “durante todo el año Sierra Gorda está poblado por gente que trabaja en las mineras” debido a su cercanía con faenas como Spence y Centinela, lo que convierte al pueblo en un hogar para sus propios trabajadores.
“El proyecto que estamos haciendo es para que el pueblo crezca”, señala, asimismo, detalla que mientras la pavimentación ofrece una mejor calidad de vida y la posibilidad de que haya más colegios, el centro cultural permitirá que los vecinos tengan un espacio donde “la gente pueda estar y trabajar en comunidad”, destaca.
Otro aspecto que destaca la ingeniera a cargo de la ejecución es la seguridad como prioridad ineludible. López enfatiza que “para nosotros, como minera, es importante que estos trabajos se realicen sin accidentes”, un estándar que acompaña cada avance de cara a la entrega de las obras en 2026.
Satisfacción y realización profesional
Este compromiso técnico se complementa con una satisfacción personal que, según relata, rompe con los prejuicios típicos del sector: “A veces se tiene un concepto erróneo al pensar a la minería como ‘igual dinero’. Ese no es el objetivo. Trabajar en equipo y entregar un grano de arena que busca aportar mayor valor para la comunidad se siente muy satisfactorio”, enfatiza.
Rol femenino en la industria
Su rol también destaca por la impronta de género en un entorno históricamente masculino. Camila comparte el liderazgo del proyecto con su contraturno, también mujer, lo que a su juicio facilita la conexión con el entorno. “Generalmente la mujer tiene un poco más de cercanía con las personas”, reflexiona, añadiendo que “al ser mujer, que trabaja en la minería, somos un gran aporte como género, eso me hace sentir integrada y satisfecha en la industria”, sostiene.
Finalmente, la profesional proyecta el futuro de la comunidad de Sierra Gorda con optimismo, destacando que mantiene un trato grato y constante con los vecinos para que se sientan involucrados en el crecimiento de su pueblo.
La minería como mirada distinta
Para los jóvenes que aspiran a entrar al rubro, el consejo de Camila es directo y humano: “Es importante que no se vea la minería como un signo peso, ser buenos profesionales y buena persona”, instándolos a escuchar a quienes tienen más experiencia y a recordar siempre que, en esta industria, “la seguridad es lo primero”.







