Carolina Fernández Reed, líder de Planificación de Riesgos.
Con más de tres décadas de trayectoria, la actual Líder de Planificación de Riesgos en Minera Centinela analiza el cambio cultural, el liderazgo femenino y las herramientas tecnológicas en el sector.
La trayectoria de Carolina Fernández Reed es, en muchos sentidos, un reflejo de la transformación profunda que ha experimentado la industria minera chilena en los últimos treinta años. Ingeniera Civil Industrial de formación, Fernández consolidó su carrera durante tres décadas en Codelco antes de dar un giro hacia el sector privado en septiembre de 2025, integrándose a Minera Centinela.
Hoy, desde su cargo como Líder de Planificación de Riesgos, su enfoque no solo está en la técnica, sino en la resiliencia del negocio. “Tengo un rol de guía que permite implementar el modelo de gestión de riesgo dentro de Centinela, resguardando que los riesgos estén bien identificados, evaluados y haciendo seguimiento en los controles”, explica la ejecutiva, quien añade que su labor se concentra principalmente en los riesgos estratégicos de nivel 1 y 2, aquellos que impactan directamente la continuidad y éxito de la operación.
Carolina recuerda que su ingreso a la industria ocurrió en una época donde la presencia femenina era menor. Sin embargo, hoy observa con optimismo cómo la diversidad se ha tomado las áreas de toma de decisiones. Al respecto, Fernández comenta que “en estas tres décadas he sido testigo de cómo la mujer ha ido ganando espacios; cuando recién comencé había muy pocas mujeres en el rubro”.
La profesional indica que esta evolución no es solo numérica, sino estructural, y como ejemplo, dice que en su actual equipo la participación femenina es mayoritaria. Esta madurez profesional la ha llevado a asumir con entusiasmo la mentoría de nuevos talentos, un proceso que describe como fundamental para el futuro del sector. “Estoy en una etapa de mi vida que siento que tengo que traspasar conocimiento y experiencia; soy tutora de un joven profesional y eso es muy satisfactorio”, confiesa sobre su, también, rol formativo.
Consultada por cómo ha visto la evolución de la minería junto con la tecnología, al ser testigo en primera línea en tres décadas de experiencia, sostiene que la tecnología ha sido el gran catalizador del dinamismo que Fernández experimenta en su actual etapa profesional. Al comparar su experiencia previa con la actual, describe el ambiente en Centinela como “adrenalínico, dinámico y entretenido”, alejándose de las estructuras más jerárquicas y lentas de antaño.
El salto hacia la autonomía y la inteligencia de datos
Sobre la irrupción de nuevas herramientas y la modernización de los procesos, la ingeniera sostiene que “el asunto de la autonomía es clave, cada vez hay más operaciones autónomas y dirigidas de manera remota”. Para Fernández, la integración de la Inteligencia Artificial y el manejo de grandes volúmenes de datos son pilares que permiten una toma de decisiones informada y en tiempo real. No obstante, mantiene una visión realista sobre los desafíos de implementación: “Para mí sería ideal contar con una herramienta automática que arrojara alarmas en cuanto a riesgos, pero creo que aún falta algo de tiempo para eso”.
Si bien la tecnología avanza, la experta enfatiza que el factor humano sigue siendo crítico, ya que, aunque las herramientas operen con precisión, “siempre está la intervención humana de por medio, donde a veces no siempre es la más acertada, pero forma parte de los riesgos”, aclara.
Ante su disposición de traspasar conocimiento y ser guía de nuevas generaciones de profesionales de la minería, el consejo de Carolina es claro: “aprovechar la transversalidad de la minería para absorber conocimiento”, advirtiendo que, aunque es un rubro sacrificado en lo personal, “aprovechar el momento para esforzarse y preguntar cuando haya dudas trae sus frutos”, concluye.






