Imagen: Nico Seguros y Tachi Bioestimulante agrícola
Una sola compañía minera trabaja con más de 3.900 proveedores de bienes y servicios. Cada uno de ellos debe cumplir requisitos aseguradores específicos para poder operar en sus faenas. Lo que estas exigencias generan en la operación diaria de un proveedor es un flujo constante de gestiones aseguradoras. Centralizar y autogestionar la gestión de seguros podría significar ahorros de hasta dos dígitos.
Chile está entrando en su mayor ciclo de inversión minera en once años. Según Cochilco, la cartera de proyectos para el período 2025-2034 alcanza los USD $104.549 millones, un 25,7% más que el catastro anterior. Solo en 2026 se proyectan USD $8.531 millones en proyectos de cobre.
Más inversión significa más proyectos en ejecución, más contratos activos, más proveedores operando en faena, más equipos desplegados y más trabajadores. Lo que se discute menos es lo que eso implica para un eslabón específico de la cadena: la gestión de seguros de los miles de proveedores que hacen posible la operación minera.
La minería chilena no funciona sin sus proveedores. Dos de cada tres trabajadores en el sector pertenecen a empresas proveedoras, no a las compañías mineras directamente. APRIMIN, el gremio que reúne a las principales empresas del rubro, agrupa a 160 asociados que en conjunto facturan más de USD $20.000 millones al año y emplean a más de 210.000 personas. El ecosistema total supera los 8.000 proveedores activos.
Para dimensionar lo que eso significa en la práctica: una sola compañía como Antofagasta Minerals trabaja con más de 3.900 proveedores de bienes y servicios. Cada uno de ellos debe cumplir requisitos aseguradores específicos para poder operar en sus faenas.
Seguros en la industria
Para operar en faenas mineras, los proveedores deben cumplir con un conjunto amplio de requisitos aseguradores definidos por cada mandante.
En materia de responsabilidad civil, las compañías mineras requieren coberturas que incluyen RC cruzada, RC patronal, RC vehicular y de equipo móvil, con la compañía minera como asegurada adicional. La póliza del contratista debe operar como primaria, es decir, responde antes que cualquier otra póliza del mismo ramo que pueda tener el mandante. Se requiere además cláusula de inalterabilidad, rehabilitación automática del monto asegurado en caso de siniestro, y pago al contado.
En seguros complementarios, las exigencias están formalizadas. Antofagasta Minerals requiere que todos los trabajadores de empresas contratistas cuenten con un seguro de salud complementario de al menos 500 UF y un seguro de vida por muerte accidental de al menos 1.000 UF. En Codelco, el Acuerdo Marco firmado con AGEMA y las confederaciones de trabajadores contratistas establece como obligatorios el seguro complementario de salud, seguro de vida por muerte natural, telemedicina, cobertura dental, y seguro por muerte accidental e invalidez total de 3.500 UF. Estas exigencias aplican a contratistas y subcontratistas.
Para verificar el cumplimiento, los mandantes operan plataformas de acreditación dedicadas. Codelco desarrolló SUCAL, Antofagasta Minerals opera SIGA, y a nivel transversal Achilles gestiona REGIC con aproximadamente 7.500 proveedores registrados en Chile.
Lo que estos requisitos generan en la operación diaria de un proveedor es un flujo constante de gestiones aseguradoras. Cada vez que un equipo se traslada de una faena a otra se necesita un endoso para actualizar la ubicación asegurada. Si la nueva faena pertenece a otro mandante, puede requerirse un endoso adicional con una configuración de asegurada diferente. La rotación de personal genera altas y bajas permanentes en los seguros complementarios de salud y vida. A eso se suman las renovaciones de pólizas con vencimientos escalonados, los certificados de cobertura y de pago que cada mandante puede solicitar en cualquier momento, y las pólizas de garantía que acompañan cada licitación y contrato con sus propios ciclos de vigencia.
A mayor cantidad de faenas, mandantes y trabajadores, mayor es este volumen. Y con USD $104.549 millones en inversión proyectada para la próxima década, la cadena de proveedores va a crecer, y con ella, la carga aseguradora.
Una oportunidad para la gestión
Del lado del proveedor, el desafío es mantener toda la información aseguradora ordenada, vigente y disponible para cada mandante con el que trabaja. Una plataforma que centralice las pólizas, muestre el estado de las coberturas por faena, anticipe vencimientos con alertas, gestione los endosos cuando los equipos rotan, controle las altas y bajas del personal, y mantenga los certificados listos para entregar cuando un mandante los requiera, transformaría una gestión que hoy consume tiempo y atención en un proceso controlado y visible.

Manuel Rodríguez, cofounder de la startup NICO Seguros, es uno de los creadores de una plataforma que busca centralizar la gestión de los seguros corporativos. Así nació la plataforma Nico. “Una cobertura vencida puede significar que un equipo o una cuadrilla completa no pueda ingresar a faena hasta que se regularice. Y no es solo tener las pólizas al día, un proveedor que opera en cuatro o cinco faenas de distintos mandantes puede tener configuraciones de seguros completamente diferentes para cada una, cada una con sus propias cláusulas y exigencias. Si a eso le sumas que solo en complementarios de salud y vida un proveedor con 300 trabajadores gestiona más de 600 pólizas individuales con movimientos constantes, la carga de gestión es significativa”.
Una sola compañía minera puede trabajar con más de 3.900 proveedores, y cada uno debe cumplir requisitos aseguradores específicos para operar en faena. Lo que estas exigencias generan en la operación diaria de un proveedor es un flujo constante de gestiones aseguradoras. La propia Codelco proyecta ahorros de USD $28,4 millones anuales al digitalizar sus procesos de acreditación de contratistas. Del lado de los proveedores, donde no existe una herramienta equivalente, la oportunidad es del mismo orden.
Rodríguez plantea que el patrón se repite en múltiples industrias: “Hemos visto que las pólizas, los endosos, los certificados de cobertura terminan viviendo en planillas de cálculo, correos electrónicos y carpetas compartidas. No es un problema exclusivo de una industria, es que hasta ahora no existía una herramienta diseñada para darle al área de finanzas, operaciones o prevención de riesgos la visibilidad y el control centralizado de todos los seguros que se involucran con su operación. Eso es lo que construimos en NICO”.
La cartera de inversión minera más grande en once años no es solo una cifra macroeconómica. Es una señal concreta de que habrá más proyectos, más faenas activas, más proveedores desplegados y más trabajadores que asegurar. La complejidad aseguradora de la cadena de proveedores va a crecer proporcionalmente. Cómo se gestione será parte de la conversación que viene.






