Victoria Lillo López, jefa de Protección Industrial y Emergencia de Minera Centinela.
Desde la fiscalización en terreno hasta la respuesta ante emergencias, Victoria Lillo López, jefa de Protección Industrial y Emergencia de Minera Centinela, explica cómo se construye la cultura de seguridad en una operación de gran escala, donde el foco está puesto en las personas.
Con tres años en Minera Centinela y recientemente asumida como jefa de Protección Industrial y Emergencia, Victoria Lillo López lidera un área clave para la continuidad operacional. Su equipo actúa como primera línea en seguridad, controlando accesos, supervisando el cumplimiento normativo y respondiendo ante emergencias, en una operación de gran tamaño y complejidad, donde, según destaca, el principal desafío sigue siendo lograr que las personas se alineen con los estándares y avances de la industria.
¿Cuánto tiempo lleva en ese cargo y en qué consiste?
En Centinela llevo tres años, pero en este cargo llevo solo un mes. Estuve subrogando tras la renuncia de quien estaba a cargo, y desde hace un mes soy oficialmente la jefa de Protección Industrial y Emergencia. Mi rol abarca toda la seguridad de la minera, y próximamente crecerá aún más con el proyecto de Nueva Centinela. Desde el momento en que una persona se acerca a la faena, nosotros somos el primer filtro: controlamos el acceso, verificamos el ingreso y salida, y velamos por el cumplimiento de todas las normas y reglamentos internos. Vemos temas como gestión de velocidad, infracciones, acreditaciones de vehículos y equipos, asegurando que todo esté en regla para operar. Además, patrullamos y resguardamos tanto los activos como a las personas, actuando como primera línea para evitar que la operación se vea afectada por hechos delictuales o ingresos no autorizados.
Por otro lado, también estamos a cargo del área de emergencias, incluyendo la brigada profesional. Ellos son brigadistas y bomberos altamente preparados, encargados de responder de manera rápida y eficiente ante cualquier situación, siguiendo los protocolos establecidos por la compañía.
En términos generales, nuestra área cumple un rol similar al de la policía, como Carabineros o la PDI, en cuanto a control e investigación, y también al de bomberos en la respuesta a emergencias. A esto se suma un componente clave, que es el CECOM, el centro de comunicaciones, desde donde monitoreamos cámaras, despachamos recursos y gestionamos las emergencias. Ese es, a grandes rasgos, el alcance de nuestra área y los procesos que desarrollamos en la compañía.
Desde su área, ¿de qué manera se puede abordar la conocida cultura de la seguridad?
Nosotros pertenecemos a la Gerencia de Seguridad y Salud Ocupacional, por lo que una de las principales formas en que abordamos este concepto es a través de fiscalizaciones diarias. Revisamos, por ejemplo, los vehículos, verificando que las personas cuenten con su licencia interna, que cumplan con su ARTP, entre otros aspectos. En el ámbito de emergencias, la brigada va directamente a las instalaciones para comprobar que los sistemas contra incendios estén operativos, que las personas tengan sus cursos de primeros auxilios y que cumplan con los cursos transversales básicos que exige la compañía. Además, realizamos simulacros de manera periódica. Estamos constantemente haciendo ejercicios para ir culturizando a las personas.
El uso de tecnología va en aumento, pero ¿cuáles son los principales desafíos al momento de la protección en la faena?
Creo que siempre van a estar en las personas. Como bien dices, la tecnología avanza, pero si las personas no quieren ir a la vanguardia o de la mano con estos cambios, siempre va a costar un poco más.
Como una mujer líder en la minería, ¿cómo ha sido su experiencia?
Bastante buena. Nunca me he visto envuelta en algún conflicto, ya sea por discriminación o acoso; la verdad es que no, todo lo contrario. El equipo con el que trabajo siempre ha sido súper empático y se ha preocupado del tema de la paridad. Hoy tenemos un gerente y un superintendente hombres, y luego venimos dos mujeres, por lo que estamos en un equilibrio 50 y 50. En general, creo que la compañía ha avanzado bastante en la integración de la mujer y en el rol que cumple. Durante todo este tiempo, me he sentido súper apoyada y muy cómoda
¿Qué consejo le daría a una mujer que quiera entrar al rubro minero?
Que se atrevan, que los tabúes ya hay que dejarlos afuera. La industria ha cambiado mucho; puede que todavía queden algunas brechas o personas que, lamentablemente, no tengan la misma experiencia que yo, pero hay que atreverse.
Es un mundo muy bonito, lleno de nuevas experiencias. Se aprende muchísimo, no solo en lo laboral, sino también en lo personal y emocional, porque uno empieza a ver realmente de qué está hecho. Es difícil, sí: estar fuera de casa, perderse alguna festividad o fechas importantes, y es ahí donde uno empieza a conocerse. Es una muy bonita experiencia. Que las mujeres se atrevan: las puertas van a estar abiertas para quien quiera trabajar y entregarlo todo.






